Robles Dental

Dentistas de familia desde 1984


Deja un comentario

Enfermedad Periodontal

¿Te sangran las encías al cepillarte o espontáneamente? ¿Tienes mal aliento? ¿Notas que tienes los dientes “descarnados” o incluso que se te mueven?

Si la respuesta ha sido SI a alguna de estas preguntas, tienes una enfermedad periodontal.

Fases de la Enfermedad Periodontal

La enfermedad periodontal es el nombre que se le da de manera general a las enfermedades de las encías. Existen 3 fases: En primer lugar, la situación ideal (encías sanas) (primera imagen). Cuando existen factores que irritan estas encías, se inflaman (gingivitis) (segunda imagen). Y por último, cuando esta inflamación se perpetúa en el tiempo y se cronifica, causa la Periodontitis (o como lo conoce popularmente, Piorrea) (tercera imagen).

Existen diversos factores de riesgo que pueden actuar como factores agravantes de la enfermedad, como diversos fármacos (antiepilépticos o antihipertensivos entre otros), enfermedades sistémicas (por ejemplo: diabetes mellitus), la genética (determinados polimorfismos) o una manera de morder inadecuada (traumatismo oclusal). El factor indispensable para que se produzca dicha enfermedad son las bacterias, por lo que un requisito fundamental para su prevención es tener una exquisita higiene oral. Y por ultimo pero no menos importante, el tabaco. El tabaco es un factor que es imprescindible erradicar, ya que aunque se trate la enfermedad, nunca se va a obtener un control total de la enfermedad si el paciente persiste en su hábito tabáquico.

Desde Robles Dental controlamos las enfermedades periodontales concienciando al paciente de la necesidad de alcanzar una higiene oral optima y dándole las instrucciones y la monitorización necesaria para lograr este objetivo fundamental.

Por otro lado, el resto del tratamiento difiere en función del tipo de enfermedad (gingivitis o periodontitis), pero por lo general, suele ser preciso la realización de un periodontograma (o para que nos entendamos, un mapa de las encías) en el que se mide dónde está la encía y en hueso en relación a dónde deberían de estar, y la diferencia entre el nivel de encía y el hueso, ya que al perder hueso se forma una bolsa periodontal que es imposible de ser limpiada por el paciente mediante la higiene en casa y que anualmente sera preciso limpiar en clínica mediante raspados y alisados radiculares. A su vez, obtenemos valores como el nivel de inflamación de las encías y el nivel de higiene y nos sirve como un punto de partida para tomar como referencia en futuras revisiones y que nos permiten saber que la enfermedad se está controlando.

Periodontograma

A grandes rasgos, cuando una persona tiene las encías sanas, únicamente es necesario emplear un instrumento automático (ultrasonidos) para limpiar el cálculo (o sarro) y la placa bacteriana (depósitos blanquecinos en la union del diente con la encía). Sin embargo, cuando existen bolsas periodontales profundas, este instrumento no nos permite llegar a estas profundidades y es preciso emplear unos instrumentos manuales llamados curetas, es lo que se conoce como raspado y alisado radicular. Con ello se busca que una vez limpias las raíces de los dientes, la encía se vuelva a adherir al diente y que sea más complicado que las bacterias vuelvan a introducirse.

Es importante que los pacientes afectados de esta enfermedad sean conscientes de que es una enfermedad crónica, cuyo tratamiento no hace que se vuelva a crear hueso, si no que se enlentece o detiene el avance de la enfermedad. Además, es beneficioso en determinados pacientes especiales, tales como diabéticos, pacientes con cardiopatías o artritis reumatoides ya que ayudan al control de dichas enfermedades e impidan que se agraven. Por otro lado, los beneficios que pueden obtener las mujeres embarazadas con este tratamiento son enormes, ya que durante los 9 meses aumentan los niveles de hormonas hasta 30 veces y cambian los patrones de alimentación lo que inflama las encías, ocasionando en determinados casos, partos prematuros o bajo peso al nacer del neonato.


Deja un comentario

¿Qué son los selladores?

Entre los 6 y los 12 años suelen erupcionar las muelas permanentes en los niños, muelas recién salidas con surcos y fisuras muy propensas a la caries. Por esta razón es necesario tomar medidas preventivas para que los pequeños de la casa no pierdan piezas o tengan afecciones tempranas.

Para ello existen los selladores, pero ¿qué son?

Son capas delgadas de material utilizado en los empastes que se aplican principalmente sobre las superficies de contacto de las muelas. Con esta acción, suprimimos las superficies propensas a retener placa bacteriana y su consecuencia inmediata: la caries dental.

¿Para quien está indicado?

Principalmente para pacientes en edades comprendidas entre 6 y 12 años con molares y premolares permanentes recién erupcionados. Pero también en adolecentes y adultos jóvenes con propensión a la caries dental; en pacientes con medicamentso que disminuyen la saliva; pacientes con dieta alta en hidratos de carbono y azúcares pegajosos; y en pacientes con alguna discapacidad que pueda limitar o dificultar el momento de higienizar su boca.

Los selladores dentales se aplican  mediante una técnica muy sencilla, indolora y nada invasiva. Además, es un tratamiento de rápida aplicación que proporciona una gran prevención de caries dental durante largo tiempo.

Cuenta con muchas ventajas, entre ellas su bajo coste, evita futuros tratamientos costosos e incluso pérdida de piezas dentarias; y además, una vez aplicados, los selladores protegen contra el 80% de las caries por 2 años y continúan protegiendo contra el 50% de las caries después de cuatro años.

Recuerde que las caries sin tratar pueden causar dolor, infección, y problemas para comer, hablar y afectar al aprendizaje, por ello es importante acudir a su dentista y realizar revisiones periódicas.